viernes

Sollozos entre frías noches de verano.


Cuando ella lloraba, todo lloraba y las estrellas tenian tendencia a apagarse. Su llanto hacia que la luna hablara e incluso hacía que las dos discutieran por cual de ellas era más bonita, y la humana, derrotada, volvia a sollozar.

En una de muchas noches del fatídico verano pasado, subió como solía hacer a su solitario tejado y allí recitó algo de Becquer en voz muy alta y precisa, quizas en un intento de envidiar a la dama blanca. Ella le respondió regalándole una melodía a sus oidos, la cual hizo que se sumergiera en un sueño que apenas acababa de empezar. La luna se reía de ella, de su ineptitud, de su belleza y de su ridícula vida humana. Se quejaba de los sollozos de la pequeña, que cada noche la despertaba y por eso ella le cantaba esa nana una y otra vez, para que durmiera y callara. Estaba cansada de estar rodeada de pequeñas estrellas y ser ella la que tuviese que iluminar la noche. A veces se sentía sola, a veces envidiaba a esa pequeña criatura de apenas dieciseis años de vida. Añoraba su antiguo mundo, su voz de adolescente e incluso los amores que jamás tuvo. Por añorar añoraba hasta la figura que jamás pudo lucir y los besos que nunca dio, los abrazos que no pudo regalar y las caricias que se guardó.

Cuando la niña despertaba, la observaba y le regalaba una sonrisa no muy forzada. Le daba las buenas noches y le pedía que no volviese a llorar, que algún día ella sería estrella y tendría que iluminar a todo un planeta con su risa. La niña reia y dormía al fin.

Y la luna empezaba a entristecer y el cielo empezaba a llorar, las huellas de su soledad quedaban marcadas en las ventanas en forma de pequeñas lágrimas con forma de gotas... Y la niña se asomó a la suya y a gritos, entre la lluvía le pidió: ''Señora, que tienes que iluminar mi noche, anda bonita, deja de llorar que eres muy grande y tienes una gran responsabilidad, hay gente es feliz con verte iluminar''.



Tardes con lluvia y el café de las diez.

When people run in circles


Y estos son los momentos en los que sientes que deberías tirarlo todo por el desagüe, sin importar como te quedes más tarde. 
¿Ayuda? ¿Para qué?.. si todo el mundo te dirá lo mismo, estas loca. Y puede que quizá lo esté, pero lo que nadie sabe es el por qué de mi locura.
Que ya veo todo lo que han pintado sobre mi futuro. Una casa cercana a un gran lago, una enorme casa blanca con ventanas verdes, un gran porche y en el un pequeño gatito negro y una anciana sentada en una mecedora de madera.
Oigo el crujir de las maderas del suelo de la habitación, e incluso el pitido de la tostadora y la cafetera de la cocina. Tu masticar y el sonido de tu saliva, tus borderías, tus celos y todo lo que a tí se refiere. 

Tu pasado y el mío, mi presente y un posible futuro.

lunes

Dancing around your dreams.


Después de toda una noche repleta de vino y de buena música, despierto, y otra vez más, te pierdo en aquel ya, agoviante sueño.

Te busco y te encuentro, te encuentro y te pierdo. Pero... ¿esto qué es? ¡Ni que estuviesemos jugando con los pocos sentimientos que nos quedan! Que ni tu eres Neruda, ni yo su musa, que aunque parezca extraño, complicado y genial a la vez todo es siempre sueño.


¿Qué vivo de ello? No es nada nuevo. ¿Qué eres un sueño? Pues, quizás lo seas. ¿Qué todo lo que a ti se refiere son fantasías inventadas en cualquier noche de verano? ¿Y por qué no iban a serlo? Todo lo relaccionado con tu esencia es efímero y real a la vez, ¿por qué no ibas a ser de ensueño entonces?

Y creéme que lo haría, que cogería ese maldito teléfono ya oxidado por las lágrimas que caen cada vez que se descuelga, y marcaría tu número para escucharte aunque fuera solo respirar. Que no necesito más, que un solo suspiro me llena más que cualquier beso mal dado.

Y lo peor es que no te enteras, o no te quieres enterar. Que te quiero y quiero que quieras creer que no miento, que tu y yo eramos frenesí, algo bonito y especial. Que no nos separaba ni la noche, ni el día, ni el agua, ni el aire...



Cree que quiero que vuelvas a por mí, una vez más.

miércoles

Todo lo envuelves con tu risa.


¿Qué andarás haciendo ahora? ¿Seré yo? ¿Tú serás tú?
Sigo dibujando letras de canción en espaldas de muchachos que me den lo que tú antes regalabas. El café sigue puesto en la mesa del comedor junto con unas cuantas galletas de ese chocolate que tanto gustabas, y el periódico continúa abierto por la página de artículos de opinión. Sigo abriendo la cama y perfumando nuestro edredón... A veces juego a que todavía estas y me cuelo entre las sábanas, donde antes nos tirábamos la noche en vela.

Tic, Tac, Tic, Tac.. 3, 2, 1... ¡La bomba de relojería que llevo incrustada en ese hueco donde todos teneis el corazón va a explotar en cuestión de días!

Que necesito que vuelvas y te quedes, que te quedes y me des cuerda, que esto no funciona sin tí. Que cada día voy más y más lenta.. ¡qué ya no se lo que era sentir! Revívelo, revíveme que lo eras todo en esta vida y me he quedado sin nada. Que parezco un mendigo pidiendo a gritos un cartón de vino para cocinar, pero que yo quiero más. Siempre lo he querido.

Invéntame en un amanecer cualquiera, pero cuando te marches, acuérdate de quitarte los zapatos, que no quiero escuchar como tus pies se van alejando y ver como mientras yo te voy echando de menos a ratos.